Los guerreros de X'ian

China, significa "todos bajo el mismo cielo", éste fue el nombre que escogió el primer emperador de la China que conocemos hoy en día y que aún nos invade con sus mercancías novedosas expandiéndose vertiginosamente por todo el mundo hasta el punto en el que es difícil que no carguemos con aunque sea un botón hecho en este milenario País.
Comunista, pero con un increíble poder comercial, teñida de todos los colores y texturas, se convierte en una nación enigmática y distante que puede ofrecer desde un alfiler hasta un avión transbordador cuyo diseño ni siquiera logramos imaginar.
El mismo emperador que unió la enorme colcha de retazos, al que le dio nombre, quien comenzó la construcción de las murallas, dejó un legado que fue pasando de generación en generación como si fuera una fábula o simplemente una historia creada por sus seguidores para engrandecerle.
Cuenta la historia que este emperador fue sepultado en una tumba custodiada por los guerreros que le ayudaron a unificar China, desde sus bailarines hasta sus generales, caballos y doncellas, todos estarían escoltándolo por la eternidad hasta que sea su momento de volver a este plano de la existencia. Cuenta la historia que cuando murió, las esposas que no habían tenido hijos fueron sepultadas vivas con él, que los arquitectos y obreros que construyeron la tumba fueron lapidados para que no revelasen los secretos allí guardados y que si algún día fuera abierta se requeriría mover 6 aldeas de lugar pues tal era su extensión.
Tal como Troya, este cuento tuvo más de realidad que de fantasía y a principios de los años 70 fueron descubiertos los primeros vestigios de esta enorme obra de ingeniería y de despotismo que perduraría por más de 3000 años para dar fé de los límites que transpasa el ser humano cuando se lo propone. Aún hoy, sin haber podido llegar a la tumba principal, yacen restauradas más de 8000 esculturas labradas a mano con los rostros individuales de la guardia honorable del emperador que asesinó y aplastó pueblos enteros durante su existencia...
Tuve la oportunidad de asistir a la exposición de 7 de las 8000 esculturas que fueron traídas a mi país y que nos permiten entender porqué los que viven de aquel lado del charco nos ven como indios subdesarrollados y es que hace más de 3000 años estos habitantes asiáticos hacían cosas que aún hoy nos daría complique realizar.
Comparto con todos algunas fotos de la exposición en las que se destacan el amor por los detalles, la extensión de técnicas de labrado e ilimitada capacidad de este pueblo que aún hoy nos sorprende con su poder de producción.





2 Comments:
Envidia dicen que mejor despertarla que sentirla... y le aseguro Mr.Jones que la siento en cada poro de mi piel...
me ha sabido cachetar sin manos
Opino igual.. Envidia de la buena mi buen hombre... un saludo!
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